Según cuentan Bruno Amadio, harto de ser un pintor sin reconocimiento decidió hacer un pacto con el diablo para tener la fama y el reconocimiento que según él se merecía , no se sabe a qué precio. La cosa es que de la noche a la mañana sus cuadros se hicieron muy famosos y en poco tiempo ya se hacían miles de copias en todo el mundo.
Yo sé que a más de uno les sonará la cara de alguno de estos niños ya que en la casa de alguna de nuestras tías, abuelas o bisabuelas estará colgado uno de estos cuadros.
Parece ser que cierto día en una casa hubo un incendio y lo único que se salvó fue un cuadro de esta colección. La historia se expandió como polvo y en otros lugares comenzó a pasar lo mismo, una casa en llamas y lo único que se salva es el cuadro del niño llorón. También se dice que en las casas donde se cuelgan uno de estos cuadros, se empiezan a escuchar ruidos extraños, las cosas se mueven solas, los hornos se encienden solos, etc.
Fuente: tejiendoelmundo.wordpress.com

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